Rictus...Caminé hasta el altar, estaba nervioso, estaba emocionado.
Pensé, que todo seria más bonito después. Subí, camine lentamente, oía los murmullos y la luz entraba tenue por todas partes.
La vi y fue extraño, sentí tranquilidad y felicidad absolutas. Llegué arriba y mis pasos cesaron, me quede quieto mirando al señor de negro, tan respetuoso y serio. No era para menos, estábamos en una iglesia. Ella estaba a mi lado, y me sonrío, fue raro, no solía sonreír, lo cual me hizo pensar, que después de aquello, nada seria igual y estaría mejor que nunca y además duraría para siempre. Confiado en que todo acabaría pronto, sonreí yo también y no pude evitar dejar caer una lágrima, que choco contra la roca del suelo. Ella ,con su velo , me miró, y supe que todo acababa de comenzar.
Me señalo al suelo.
Me arrodillé y mire de nuevo al gran señor de negro, este se santiguo y levanto en sus manos el objeto sagrado.
Alguien me dijo que apoyara la cabeza en la roca.
Estaba fría.
Supuse que era la mejor forma de que aquello pasara.
La muerte me sonrío de nuevo y me dijo adiós.
El filo sagrado se alzo con un destello y calló en picado sobre mi cuello. Yo sabía que después todo seria más bonito. Y sabia que ella me acompañaría para siempre. Mi sangre cubrió el altar, y todos aplaudieron. Sin embargo yo estaba libre de toda cadena mortal. ¡Era libre al fin!.
Alekay(Dan.)
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